Valentina era una de esas mujeres con un encanto único, el color de su piel,  la  textura de sus labios y el tono de su voz eran poderosas armas.  No podía pensar en coquetearle, total yo era el menos indicado para acercarme. Pero nada en la vida y menos es una fiesta está escrito en piedra.

Por: Andrés A. Gómez Martín

Escena 1: Pereira, Colombia.
Pereira es una ciudad intermedia con una vida rumbera muy especial, aunque el desempleo de la capital del departamento de Risaralda es el segundo más alto del país, los bares y discotecas de la circunvalar, la zona rosa, nunca están vacíos. El clima es propicio para sentirse bien, ni tan caliente, ni tan frío.  Fuimos a la  perla del Otún, como suele llamarse a esta ciudad, a una reunión con algunos ineficientes funcionarios públicos, dos hombres regordetes, de cabello blanco, anillos de oro  en sus manos, ambos con un aire de querer ser sobornados. Aquella cita  estaba planeada para que durara todo el fin de semana, pero en tres horas hicimos lo que teníamos que hacer, así que teníamos tres días libres y  regresar a Bogotá no parecía ser la opción  más indicada.

Éramos un grupo de 4 personas, dos hombres y dos  mujeres, muy poco nos conocíamos, pero una de las colegas era pereirana, así que ella decidió ser anfitriona de la delegación de rolos de media blanca.

Escena 2: Pereira, bar.
Pactamos salir de rumba el viernes en la noche, no había  más que hacer, tomar algunos tragos, oír algunas canciones y regresar al hotel. El plan empezó, fuimos a un restaurante, hablamos un par de bobadas y nos fuimos a la zona rosa.  Valentina, nuestra compañera y anfitriona nos recibió en un bar, jamás la había visto tan guapa, la ropa que usaba para ir al trabajo era como de abuela y por eso no había notado su encanto.  El aguardiente empezó  a llegar, una copa  aquí,  otra allá y el ambiente se empezó a animar. A la llegada de la segunda botella yo quería bailar, la canción de fondo era propicia para tomar alientos  y decirle a Valentina que fuéramos al centro del bar. Cuando la mire, me entró un pánico terrible, es que no la había visto tan linda, parecía otra mujer diferente a la persona que veía todos los días en el trabajo. Espere una canción y tres aguardientes más.

Un beso en el cuello

Tumblr: astrologyexplained.gif

Escena 3. Pereira, centro del bar.

Tome alientos y la invite, ella me miro con sus ojos, grandes, verdes como una esmeralda, me dio su mano y nos levantamos al mismo tiempo. Empezamos a bailar, ella empezó  a hablar, cosa que me ahorro una pregunta pendeja que dañara todo. Pasó una canción, otra y otra canción. Estábamos cómodos, hablando, dando giros, y des vez en vez nos mirábamos a los ojos. En cierto momento note que su perfume me gustaba, así que se lo dije y me atreví  a acercarme un poco más, respire un poco más duro cerca de su cuello, su piel se puso como de gallina. Ella no espero y me dijo lo mismo, pero me dio un beso cerca de la oreja.

Escena 4. Pereira.  Hotel del café.

Luego de los coqueteos  nos separamos, regresamos a la mesa y seguimos  hablando, la noche ya casi terminaba y regresábamos al hotel, ya estaba olvidando lo que había pasado con Valentina, entramos y cada quien a su habitación. Tres o cuatro minutos más tarde mi celular sonó, “abre la puerta estoy afuera, abre ya”,  me levante, abrí y ella entró, me miró de nuevo  y camino despacio, contoneando las cinturas entró, se sentó y se quitó sus tacones negros, yo mientras tanto cerraba la puerta, un frio recorría mi cuerpo.   “ Mirá  Andrecito ,  la verdad es que vos bailás tan sabroso, yo pensaba que eras como curita o algo así, pero mirá que nooo, a ver vení y me mostrás que otros pasitos te sábes…” Ese acento paisa lo logra todo, más no podía hacer, me abalance sobre sobre ella, nos besamos apasionadamente, nos quitamos la ropa, hicimos el amor en el baño, sobre la mesa de noche, contra el armario, en el borde la ventana, el suelo…

Escena 5. Bogotá. Lunes.

Llegue a la oficina, fui a su puesto de trabajo, quería saludarla y ya no estaba, en su lugar estaba un gordo, parecido al jefe gorgory. Hasta siempre Pereria.

Share:

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Pin It on Pinterest