Seducción: Embargar o cautivar el ánimo. Engañar con arte y maña. Atraer físicamente a alguien para obtener sexo a cambio. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española se queda corto para explicar un arte tan antiguo y que aún en la actualidad nos trae de cabeza.

Por: Héctor Ramírez

No basta simplemente con saber algunas técnicas o artificios para atraer y usar el arte de la seducción. El autoconocimiento es básico para conocer nuestros propios puntos fuertes y cómo estos pueden jugar a nuestro favor. Todos podemos ser grandes seductores, solo hace falta tener confianza y autoestima, pues como decía Oscar Wilde, uno de los mayores seductores de la historia, “Amarse a uno mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida”.

Inaccesible, encantadora, diferente. Solo se encuentra una entre muchas. Está cerca, pero a la vez lejos. Podría fácilmente ser una musa y hacerle perder la cabeza a más de uno. Un ejemplo de aquella mujer experta naturalmente en seducción fue Cleopatra. La diferenciamos por sus gestos, su delicadeza y su forma de vestir similar a la de las diosas.

El Laberinto. Te hará vivir experiencias únicas. De entre todos los tipos de seducción, el de tipo duro nunca pasará de moda. Desobediente y confiado, sabe que su encanto nace natural. Vive al límite saltándose cualquier forma de autoridad. Si quiere besarte, te besa con seguridad. Si te mira, se adentra en tu alma. A su lado, todo lo que esperes se queda corto.

Tipos de seducción

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Amante ideal. Todo lo que utiliza para la seducción es ilusionismo. Crea romances perfecto. Es capaz de hacer sentir a su pareja cómoda y deseada. Todo en aquella persona fue creado en función para seducir a las más exigentes personas. Sabe hablar, pero sobre todo, escuchar.

El Dandy. Inclasificables, andróginos, irónicos. Como el Laberinto, te hará sentir libre. Es uno de los seductores más dinámicos e impredecibles. Juega las cartas de la seducción tanto con feminidad como con masculinidad. Nunca podrás definir su personalidad. Utiliza su apariencia física para sugerir, como la Sirena. Domina el arte de hablar, como el Amante Ideal.

El Cándido. Es un niño juguetón e ingenuo. Mozart fue uno de ellos. Hace que lo difícil parezca fácil pues para él todo es un juego. Posee un encanto inofensivo, pero los dotes insurrectos de un pícaro.

La coqueta. Cuando tú vas, ella vuelve. Cancela las citas. Es muy difícil. Aparece cuando menos te los esperas, siempre llega tarde a sus citas si es que no ha decidido plantarte.

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