Parejas

¿Cómo tener una relación de pareja placentera?

¿Cómo tener una relación de pareja placentera?
Por: Lizeth Cristina Martínez Baquero – Psicóloga Clínica

Los problemas de pareja son una constante en la actualidad, debido a los múltiples cambios generados dentro de la sociedad: la sustitución de roles (hombres en casa, mujeres trabajando), surgimiento de nuevos modelos de parejas alternativas a las heterosexuales, entre otras circunstancias, hacen que las parejas tengan que afrontar numerosas situaciones, para las que sus miembros no siempre están preparados; de un lado porque cada persona individualmente carece de las habilidades para afrontar problemas o, de otra, porque la pareja misma ha perdido elementos para definirla como tal, es decir, dos personas están “juntas”, pero han dejado de ser pareja, lo cual puede resultar ampliamente problemático y generar las llamadas “crisis”.

La psicología, desde su modelo conductual, en el marco de la teoría del intercambio social, provee explicaciones claras sobre por qué una pareja puede tener problemas. Se debe partir del hecho que una pareja “satisfecha” tiene un sistema de interacciones basado en el intercambio permanente de reforzadores, es decir, la pareja mutuamente se reconoce cualidades, identifica las necesidades del otro a todo nivel y las satisface, verbaliza cumplidos, hace regalos, suministra caricias, entre otras. Es así que los seres humanos escogen su pareja teniendo en cuenta la persona que más reforzadores le provea en el mayor número de áreas posible. Así cuando se está de “conquista” se refuerza permanente el “candidato” o candidata”, pero cuando se logra establecer la relación de pareja estable, incluso casarse, la cantidad y calidad de refuerzos disminuye notablemente y los castigos por las conductas presentadas comienzan a aparecer cada vez con mayor frecuencia.

¿Cómo tener una relación de pareja placentera?

De esta manera se ha explicado como en parejas que llevan muchos años de convivencia, los miembros intercambian menos conductas positivas (esperadas por el otro), de modo que se genera la necesidad de buscar “otros contextos” y “otras personas” que provean los anhelados reforzadores.

Para el modelo conductual de la psicología, una pareja tendrá satisfacción si los reforzadores que recibe de su compañero son iguales o superan los costes de respuesta en la interacción con su par, es decir, si lo que recibe la persona le es más gratificante, que lo que debe “aguantar” de su pareja, entonces se mostrará a gusto en la relación.

Autores como Weis (1978) señalan que las áreas de satisfacción marital se pueden agrupar en tres categorías: interacciones afectivas, se refiere a todo lo relacionado con la comunicación y el sexo; interacciones instrumentales, referidas a las responsabilidades económicas y con los hijos y por último, los aspectos secundarios del matrimonio, como los hábitos y apariencia del otro. Cada uno de estos aspectos debe funcionar adecuadamente, de lo contrario los problemas no se harán esperar.

De acuerdo con lo anterior, el matrimonio o convivencia en pareja o el simple hecho de tener pareja estable, implica: poseer individualmente habilidades de comunicación asertiva, negociación, se debe ser buen amante, buen escucha, buen trabajador, cumplidor de responsabilidades, cuidadoso de su propia apariencia física, mantenerse atractivo a pesar de los años, poseer hábitos de vida saludables y además compatibles con los del otro, se debe ser capaz de resolver conflictos y finalmente en la larga lista, estar dispuesto a reforzar permanentemente a la pareja.

Por eso si usted está pensando en formalizar su relación, ha pensado en casarse o lo piensa hacer algún día, revise esta lista de chequeo que le ayudará a saber que le falta. Si encuentra que son demasiados requisitos, mejor quédese soltero, reforzando y recibiendo refuerzos “ocasionales” de quienes se acerquen casualmente a su contexto.

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