A veces oímos por ahí gente que dice que se está muriendo de amor y nos parecen exagerados, pero la verdad es que no. Lo creas o no, el mal de amor existe y se manifiesta como una delicada enfermedad.

Por: Héctor Ramírez

Primero que todo, hay que dejar en claro algo. Enamorarse es una cosa y enfermarse de amor es otra muy diferente. El primero es ese estado mental idiota que responde ante la emoción que se siente al estar fuertemente atraído o atraída hacia una persona con la que cual se desea compartir,  y la segunda es un trastorno emocional bastante serio que puede tener repercusiones físicas porque, por extraño que suena, realmente sí existe el mal de amor.

El mal de amor existe

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“Así es. La enfermedad del amor existe”, afirma la psicóloga Anabel Castrezana, vinculada a Kaiser Permanente. “Clínicamente se le conoce como limerencia y trata de un trastorno psicológico que causa sentimientos intensos, agudos, de admiración y una necesidad excesiva por ser correspondido emocionalmente por otra persona”. Al ser un tipo de comportamiento obsesivo-compulsivo, la experta en comportamiento humano explica que la limerencia se genera de manera súbita e involuntaria, y puede desaparecer repentinamente, de manera que sí se parece un poco al amor.

“Es importante diferenciar entre la limerencia y el amor. Al principio de una relación puede ser difícil distinguir entre ambos sentimientos, pero con el tiempo se sabe si existe o no la reciprocidad sentimental”, dice Castrizana.  “Cuando el amor es correspondido, la relación se construye sanamente y con respeto.  Saber respetar la decisión de una persona que no quiera entrar en una relación y saber reconocer cuando esto pasa es importante”.

Ahora, ¿cómo afecta este mal de amor a la vida cotidiana? El comportamiento obsesivo que se da en la limerencia interfiere en todos los aspectos de la vida, incluyendo las relaciones personales, el trabajo y la salud. “La persona enferma de amor es capaz de sacrificar todo, sin pensar en las consecuencias. Por ejemplo, puede dejar de ir al trabajo por seguir al objeto de su obsesión.  Puede ir también a eventos y reuniones para estar pendiente de la persona de la cual está ‘enamorada’. Y toda esta presión emocional,  finalmente, afecta la salud causando insomnio, problemas digestivos y dolores de cabeza”, explica Castrezana.

El mal de amor existe

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Como casi todo en la vida, la limerencia o mal de amor se manifiesta en hombres y mujeres de manera diferente. Las mujeres se obsesionan en su apariencia y quieren llamar la atención a como dé lugar sin pensar en las consecuencias.  Los hombres usualmente se pueden poner agresivos cuando piensan que su amor no es correspondido. Si sospechas que tú, tu pareja o alguien que conoces puede tener mal de amor, estos son los síntomas más comunes:

  • Idealización excesiva de las características de la otra persona.
  • Tener pensamientos incontrolables sobre la persona amada.
  • Experimentar timidez, nerviosismo, e incluso ansiedad, además de miedo al rechazo.
  • Notar un aumenta de euforia cuando existe algún interés en la otra persona.
  • Experimentar temblores, enrojecimiento facial, debilidad, palpitaciones cuando se acerca la persona amada.
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