Mujer

Orgasmos fingidos, ¿cómo detectarlos?

Podría decir que un 70% de las mujeres que conozco han simulado un orgasmo en algún punto de su vida sexual.

Por: Paola Cruz

Hay mujeres que lo hacen con mucha frecuencia (casi siempre y sí es así, preocúpense), mientras que otras lo fingen en casos excepcionales. Así como los hombres, que los que “niegan la paja niegan la madre”, pasa lo mismo con nosotras y nuestro teatral gemido falso del orgasmo.

La psicología detrás de estas “mentiras piadosas” son simples: en ocasiones, nosotras no podemos alcanzar orgasmos por diferentes razones. Razones que solo las mujeres podremos entender y que hacen parte de nuestra complejidad “venusina”. En efecto, algunas mujeres no queremos que prolonguen la faena indefinidamente hasta que logren llegar (cosa que, a veces, no se da) y mucho menos darle una patada a su ego por no habernos hecho sudar, gemir y enloquecer como querían.

Orgasmos fingidos, ¿cómo detectarlos?

Pero si quieren saber cuándo estamos fingiendo (ahora solo me imagino a todos los hombres tomando pulsos y revisando pupilas, además una ligera rabia de las mujeres por echarlas al agua), usen estos tips para distinguir entre un orgasmo verdadero y uno simulado al mejor estilo porno:

 Tip #1

Reducción del tamaño del clítoris: Esto sucede justo antes del orgasmo y les da una pista del tamaño del clítoris. Cuando el clítoris desaparece es que van por buen camino, así que no se detengan ni a bate.

Traten de adoptar una posición en la que puedan “consentir” el clítoris durante el acto sexual bajo el pretexto de darnos más placer, si toman una posición conveniente podrán sentir si estamos cerca de una increíble llegada o si nuestros gemidos, gritos y arañazos no son más que una atroz actuación.

Tip #2

Respiración y ritmo cardíaco: Estén atentos a la respiración. Cuando comience a acelerarse, estarán ante una clara señal. Igualmente, este cambio, viene acompañado de una variación de la tensión, el ritmo, y los movimientos corporales. Tanto las embusteras como las mujeres honestas pueden gemir de forma idéntica, pero la respiración, es lo que hace la diferencia.

Los latidos del corazón serán la clave para tener en cuenta: si no estamos excitadas, el ritmo cardíaco y nuestro lenguaje corporal no mostrarán grandes variaciones. Pero, si están a punto de hacernos ver una maldita galaxia, el corazón se acelerará notablemente.

Tip #3

Pupilas dilatadas: Por favor ¡no vayan a ser tan pendejos de prender las luces o ponerle una linterna en los ojos a su pareja mientras se viene! Las pupilas dilatadas son otra señal de que estamos alcanzando el punto más “hot”. Traten de poner especial atención a nuestras pupilas al inicio de la relación y compárenlas en tamaño al final de la misma.

Tip #4

Labios rojos: Todos sus labios… Los labios de la boca ganarán algo de color rojo (en realidad, enrojecerán y se hincharán un poco), al igual que los labios de la vagina.

Tip #5

Espasmos de los músculos vaginales: Los espasmos musculares son los mayores indicadores, puesto que no pueden fingirse ni esconderse. Durante el orgasmo, nosotras tenemos entre 3 y 10 contracciones vaginales y cervicales. Estas contracciones van a sentirse en el pene y serán imposibles de ignorar (y de fingir).Orgasmos fingidos, ¿cómo detectarlos?

Otras señales importantes

  • El típico arqueo de la espalda, calambres en los pies, temblores imposibles de controlar (durante y después del orgasmo), y claro está, la famosa cara de porno o “cara de orgasmo”.
  • El efecto químico de un orgasmo en el cuerpo genera un look de confusión en los ojos, y podríamos quedarnos echadas a su lado algunos minutos para disfrutarlo. Si pasamos por alto este delicioso momento post-orgásmico, entonces deberán sospechar (a menos que tengan afán).
  • Existe un 95% de probabilidades de que, si los pezones no están duros, no ha habido orgasmo.
  •  Formular oraciones coherentes y vociferarlas en voz alta, muy alta, es también una señal de deshonestidad. En plena excitación, no somos capaces de
    esbozar una construcción sintáctica más compleja que “¡Ohhh, sí, sí, más duro!”. Cualquier cosa que les logre recordar a una película pornográfica con nuestras oraciones, es altamente sospechosa (gemidos exagerados, lenguaje sucio pero complejo).
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