Mujer

Dejémonos de pendejadas y digámosle que nos gusta de una vez

¿Por qué siempre tienen que ser los chicos los que tienen que dar el primer paso?

Por: Ángela Vargas

Las mujeres somos expertas en hacernos las difíciles: si no me contesta rápido me demoro esta vida y la otra en responderle, si se va de fiesta me pierdo una semana, si sale en una foto con una amiga… nada – qué celos tan #$%– jaja.

Así somos y así seremos.

Además, nos encanta hacernos las difíciles, que sufran. Si nos quieren, tienen que luchar – y les costará sangre, sudor y dignidad – mientras nosotras estamos con las mariposas alborotadas y llenas de ilusiones porque sabemos que si está ahí, ahí seguirá.

So bad.Dejémonos de pendejadas y digámosle que nos gusta de una vez

La indiferencia es nuestra mejor amiga y consejera. Somos las reinas de la  indiferencia, la dominamos de tal forma que logramos salir con ese chico.

¿Ah? Pobre

Pero, ¿qué pasa cuando ellos también se hacen los difíciles o simplemente no hacen lo que esperamos?

Grave.

Si de verdad nos morimos de ganas de estar con él, de pasar al siguiente nivel: el de salir, ver qué pasa y todo eso, ¿por qué carajos tenemos que esperar a que él lo haga cuando somos nosotras las que nos estamos muriendo de las ganas?

¿Por qué? Porque somos bobas, por eso.

Porque nos sentimos vulnerables. Esa es la verdad absoluta. Que esa vulnerabilidad se disfraza de ego y de creernos el último chito del paquete, es otra cosa. El vulnerabilidad más estupidez.

Como si a los manes les gustaran las viejas fastidiosas. Sí, fastidiosas.Dejémonos de pendejadas y digámosle que nos gusta de una vez

Después de toda esta carreta aquí viene el quid.

Si no nos atrevemos a decirle lo que sentimos y toooodo lo que nos estamos guardando por dentro por pena o porque somos muy tímidas (no porque seamos fastidiosa) bien, eso se puede comprender. No lo hagamos, no nos sentiremos bien.

Lo que sí podemos hacer es ayudarle, abrirle el camino e irle indicando de que por ahí sí es.

Porque dejémonos de vainas, nosotras sabemos cuándo le gustamos a alguien. Otra cosa es que nos hagamos la pendejas.

De acuerdo a cómo sea el chico que nos gusta, sabremos qué cosas decirle para que él se sienta cómodo e invitarlo – muy disimuladamente – a que nos invite a salir.

Ayudar es mejor que hacer nada.  

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