Todas las mujeres critican a la otra, la que les quito el novio, la que le coquetea, ¿pero alguna vez se habrán puesto a pensar qué se siente ser esa otra?

Por: Héctor Ramírez

La moza, la fácil, la quita novios, la de la vida alegre, la suripanta, la perra esa. Todos son adjetivos y apodos para referirse a la otra, la mujer que te quita el novio, la que él se consigue mientras está contigo, la que detestas desde la punta del cabello hasta el dedo pequeño del pie. ¿Y cómo no odiarla? Está interfiriendo en tu relación, minando el amor tan profundo que sientes, quitándote al hombre que comparte la vida contigo. Esa, la otra, es una enemiga acérrima de todas y cada una de las mujeres en una relación.

Cuando eres la otra

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Sin embargo, hay una cuestión interesante que las mujeres, cegadas por su rabia y celos, quizá no se detienen a pensar. ¿Y qué pasa cuando eres la otra? ¿Qué será lo que piensa? ¿Le gusta quitar novios? ¿Le gustaría que le hicieran lo mismo? Es a penas a partir de suposiciones que escribo estas cosas, pero quizá, solo quizá, la otra no la pasa tan bien como podría esperarse.

Sí, puede que sea la quita novios y todo el cuento pero, al final del día, ser la otra es ser la que no tiene pareja, la que se va a dormir sin unas palabras de amor sinceras, la que no puede tener novio y prefiere quitárselo a otras. De pronto esa es la vida que le gusta, de pronto no quiere vivir amarrada a compromisos, pero muy dentro de su ser sabe que lo que está haciendo está mal y que, muy probablemente, algún día el universo le pagará con la misma moneda que está empleando.

Cuando eres la otra

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Por otro lado, ser la otra no puede ser bueno para la autoestima. Cuando eres la otra eres consciente de que eres la segunda opción, el segundo plato, a la que acuden cuando se aburren, la que no es lo suficientemente buena para estar de primera en la lista de prioridades. Las mujeres odian a la otra, sí, pero si se detuvieran a considerar todo lo anterior sabrían que no hay necesidad de desearle mal; ya tiene suficiente. Además, la otra les hace un favor: les demuestra que el hombre con el que están no las merece, pues si tan fácilmente se va con ella es que él no era el adecuado.

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