Hombre

¿Qué es el amor? ¿Qué es el sexo? Y todo esto siempre será raro

El sexo y el amor son los conceptos gramaticalmente más apetecidos. En ellos siempre justificaremos el más intenso foco de coacciones que rigen las auténticas acciones humanas.

Por: Henry C Bejarano

Pero también, discurriremos que el sexo y el amor nos desagravian de los reveses, de las frustraciones que nos inflige la vida, para salir de sí mismo y mudarnos en otros, en otros, que evocan nuestra existencia ya no en recuerdos intermitentes.

Por supuesto, en el caso del amor se habla cada vez menos, en todo caso con creciente sobriedad. A veces tiende a funcionar como una norma, quizá más rigurosa, pero también más silenciosa puesto que para muchos cuando se ama, se vuelve una amenaza, una extraviada naturaleza surgida en el sueño de dos que comparten la ley de la alianza y el orden de los deseos, o tan solo un misterio: el amor es el anhelo de salir de sí mismo en una continua posibilidad de renovar y conservar lo mejor de lo humano; es una incógnita que piensa en la fatalidad de poseer amor y luego de acendrar su olvido, dejarlo ir, en la irregularidad, es decir, en lo inesperado, de desentrañar y sucumbir al dolor de justificar que el amor en todos los casos no es eterno; de vivir en un letargo pues que importa señalar que el amor es lo más embriagador de la vida, que sale de los libros para hacerse humano, como cuando llora el viento sobre los amantes que hacen de su vida una soledad errante hasta que vuelve la compañía. “Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas”, decía Neruda. Debe ser que conocer el amor de los que aman es el fuego que alimenta la libertad de decir adiós.

El sexo y el amor son los conceptos gramaticalmente más apetecidos. En ellos siempre justificaremos el más intenso foco de coacciones que rigen las auténticas acciones humanas.

En el sexo y en el amor siempre justificaremos el más intenso foco de coacciones que rigen las auténticas acciones humanas.

En lo que respecta al sexo quisiera pensar que no se puede tomar prestado, mendigar o despojar, que lo erótico logra que la gente realmente descubra cuánta es su fragilidad frente al deseo, aquellos anhelos que hacen que fallezcamos al vértigo pero que en su mayoría nos conduce a una caricia en gestación. El sexo como el amor vuelve polvo y ceniza lo natural de nuestras acciones: hay personas que no pueden salir del otro cuando se alejan; hay otras que hacen que con un solo beso baste pues el amor no se mira, se siente; en otro caso, “sufre más el que espera siempre que aquel que nunca esperó a nadie”, o que aquel que vivió en la melancolía. Es una añoranza pues una de las cosas más frágiles de la vida es cuando conoces a alguien que significa lo enarbolado del todo, solo para darte cuenta que lo dejaste ir.

Sexo o amor, ¿qué importa? “El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien”, decía Kundera. Sin embargo, no se debe renunciar a aquello en lo que no puede dejar de pensar todos los días. Si oculta lo que siente por miedo a que te digan un «no», nunca podrás oír un «si». Finalmente, ¿qué es el amor? ¿Qué es el sexo? En la vida, incluso, el más acendrado amor jamás acaba por reducirse a un esqueleto de recuerdos endebles y el sexo que integra las “perturbaciones” del instinto pondrá siempre al descubierto una nueva parcela de la existencia.

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