Hombre

Salud por esos mensajes que uno manda borracho

Borrachos hacemos muchas cosas de las que no nos queremos acordar; penitencias, caernos, vomitar. Pero si hay algo que no queremos recordar, es ese mensaje que enviamos y que mató la poca dignidad que nos quedaba.

Por: Héctor Ramírez

Entro al bar y todo va bien, las luces están deslumbrantes, el bajo me hace vibrar todos los huesos del cuerpo, el curvilíneo panorama me hace agua la boca y el alcohol huele lo suficientemente fuerte como para hacerme saber que será una buena noche. Entre todos los que fuimos compramos varios litros de lo mejor y más caro que venden, al fin y al cabo, la plata es para gastarla, y nos sentamos en una mesa grande cerca de la pista, para que el que quiera bailar baile, y el que quiera tomar, tome.

Salud por esos mensajes que uno manda borracho

Después del tercer shoot es que empiezo a recordar por qué me convencieron de salir. Después del séptimo empiezo a querer que ella esté ahí conmigo y no con su novio; después de unos diez más, estoy borracho y mandándole un mensaje por el celular.

Yo sé, la embarré, debí haberle dado mi celular a alguien para no hacer ninguna estupidez cuando me emborrachara. Yo me conozco. Igual, qué le vamos a hacer, ya estoy borracho, ya acabémosla de embarrar. ¿Cuántos mensajes será que le envío? Hace 5 shoots pensaba enviarle uno cortico pero ahora quiero enviarle unos tres, de pronto cuatro. Al menos para que se acuerde de mí, si algo le echo la culpa a que estoy borracho.

Salud por esos mensajes que uno manda borracho

¿Será que le digo que después de tanto todavía me hace falta? No, no. Estoy borracho y todo pero todavía me queda un poquito de dignidad. Más bien, le voy a recriminar que fue por ella que todo se acabó y que ni en el tipo con el que está ni en nadie más va a encontrar alguien mejor. Estoy viendo borrosa la pantalla, me voy a tomar unos dos o tres traguitos más a ver si se me pasa.

Salud por esos mensajes que uno manda borracho

Tumblr: escapist-seeker

¿En qué momento desperté en mi casa? Como que me pasé de borracho anoche. Me siento en la cama despacio, para que no me duela tanto la cabeza, y en la mesa de noche veo lo que quedó de una de las botellas y mi celular. Quince mensajes. Que la amo, que todavía la extraño, que me dé una oportunidad y que todavía puedo ser el hombre del que ella se enamoró, ya hace mucho tiempo. Ahora sí que estoy seguro de que me pasé de borracho. Destapo la botella, me tomo de un trago lo que queda y brindo por la dignidad que se me acaba de morir.

Por esos mensajes que enviamos estando borrachos, porque nos recuerdan sin cansancio que siempre se puede embarrarla un poquito más. ¡Salud!

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