Una relación larga, bien llevada, es una de las mejores cosas de la vida. Sin embargo, mal llevada, acabará en una ruptura que nos deja con algo que no experimentábamos hace mucho. La soledad.

Por: Héctor Ramírez

Una de las consecuencias más grandes tras terminar una relación larga es que, una vez pasa, nos entrega a un sentimiento al que estábamos completamente desacostumbrados. Así es, nos entrega a los brazos de la soledad. Sí, es duro. Sí, es una mierda. Pero no toda la vida nos podemos estar lamentando de lo tristes que estamos al respecto. Lo que fue, fue, y lo único con lo que contamos es el ahora, así que hay que poner esa soledad a nuestro favor.

Disfrutar de la soledad

Está dentro de ti la capacidad de convertir esa dificultad en una oportunidad para conocerte a ti misma y aprender a disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Muchas veces dejamos de lado nuestra vida por tratar de vivir la de los demás, abandonamos nuestros hobbies, nuestros gustos y nuestros momentos íntimos para compartirlos con otra persona, desprendiéndonos totalmente de nuestro verdadero yo y solo nos damos cuenta cuando nos sentimos sin esa compañía del otro. Bueno, tengo noticias: todo eso se acabó. La soledad te está abriendo las puertas a que recuperes todos tus gustos, a tu verdadero yo, y te lo goces.

Vive la tristeza, enfréntala y supérala. Ahora, intenta retomar tu vida haciendo cosas que te ayuden a recuperar lo que en algún momento perdiste por dedicarte a complacer a los demás o porque simplemente dejaste en segundo plano, dándole prioridad a otras actividades. Viéndolo desde esta perspectiva, la soledad no es algo negativo, sino más bien un capítulo de tu historia que te permite ver las cosas con mayor claridad.

Disfrutar de la soledad

Para verlo del lado positivo, es decir, para sacarle gusto a tu soledad, comienza por escribir en un papel todas aquellas cosas que te gustaría hacer o que disfrutabas antes y dejaste de lado. Empieza por metas pequeñas si haz elaborado una lista muy larga. Organiza espacios de tu día para hacer actividades que te ayuden a salir de la rutina y te recarguen de energía. Lee un libro, cocina para ti lo que más te guste, disfruta una película, píntate las uñas, hazte mascarillas, visita a un spa o la peluquería, cómprate ropa, maquillaje o esa cartera que tanto te gusta.

Recuerda que la vida es bella y muy corta como para perder tanto tiempo ahogándote en la tristeza. Tú eres quien decide por cuánto tiempo quieres sufrir y no olvides que la felicidad no debes buscarla en nadie más que en ti misma. Cada día nos ofrece una nueva oportunidad, un nuevo amanecer y está en nosotros mismos aprovechar cada momento de la mejor manera para disfrutar la maravilla de estar vivos. ¡A la mierda todo, disfruta la soledad!

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