“Flow” es de esos extranjerismos que asociamos para varias cosas en nuestro lenguaje, cosas buenas, con ritmo y que nos entretienen.

Por: Alejandra Sarria

Pues bien, ya hasta hay una teoría con ese nombre. Un día, en 1975 Mihalyi Cskszentmihalyi, profesor de psicología en la Universidad de Claremont formuló la Teoría de la Experiencia Óptima, o del Flow.

Según él, el Flow o Experiencia Óptima es un “estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa”.

La teoría del Flow

La teoría muestra las siguientes características:

  • La tarea o meta es posible de alcanzar.
  • Nos podemos concentrar en ello.
  • La tarea tiene unas metas claras.
  • Las metas claras permiten una retroalimentación inmediata.
  • Se actúa sin esfuerzo, totalmente concentrados y distanciados de preocupaciones.
  • Crea un sentimiento de control.
  • Desaparece la preocupación por la personalidad.
  • El sentido de la duración del tiempo se altera.

Además, Csikszentmihalyi  explica que para su teoría de las experiencias óptimas, la gente es más feliz cuando está en un estado de «fluir», o sea, en concentración o absorción completa en la actividad o situación en la que se encuentran y que esta idea es igual a la de «estar en la onda» o tener el flow. Esto es algo que todos hemos percibido más de una vez, y se caracteriza por una sensación de libertad, gozo, compromiso y habilidad, durante la cual las sensaciones temporales, como la hora, la comida y el “yo”, se ignoran.

La teoría del Flow

Por eso, en una entrevista para la revista Wired, Csikszentmihalyi explicó que el fluir es como «El hecho de sentirse completamente comprometido con la actividad por sí misma. El ego desaparece, el tiempo vuela y toda acción, movimiento o pensamiento surgen inevitablemente de la acción, del movimiento y del pensamiento previo. Todo tu ser está allí, y estás aplicando tus facultades al máximo”.

Para alcanzar ese estado, debe haber equilibrio entre el desafío de la tarea y la habilidad de quien la realiza. Si la tarea es demasiado fácil o demasiado difícil, no habrá flow, porque el fluir también implica una especie de atención enfocada, y se ha observado que la meditación a conciencia, el yoga y las artes marciales pueden mejorar la capacidad de una persona para que fluya.

En síntesis, el fluir es un estado en el que la atención, la motivación y la situación se encuentran, dando como resultado una especie de armonía productiva.

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