Opinión

¿Es amor o “coñitis” aguda?

Muchas veces se nos hace muy difícil poder diferenciar entre un enamoramiento y un “encoñamiento”, lo que es realmente importante es tatar de evitar la irracionalidad y preguntarse, realmente, dónde siente más el vacío: ¿si en el corazón o en el coño? Si es en el corazón es un caso de amor, así que prepárese para estar encacorrada, pero si es en el coño cómprese un vibrador, del cual no se va a enamorar y no le va a causar dolor después. 

Por: Anónimo

Vea, es simple, hay personas que se enamoran por los ojos, a otras por el estómago, y luego, están las personas a las que les entra el amor por los genitales; esas son aquellas cuyas cabezas sufren un cruce de cables, un puto corto circuito en pleno orgasmo que genera confusión: piensan que lo que sienten es amor porque les produce placer y felicidad, pero en realidad no es otra cosa que un clásico caso de encoñamiento: dícese de aquella atracción sexual por otra persona hasta llegar a la obsesión, en otras palabras, una ‘coñitis’ aguda (o ninfomanía).

¿Es amor o “coñitis” aguda?

El encoñamiento sucede muchas veces porque durante el primer ritual sexual cada persona tiene sintonizado un canal totalmente diferente: él tiene en su cabeza el canal de Playboy y, por ende, quiere intentar aquella postura de “las aspas del mollino” de la que se acordó; mientras que ella tiene sintonizado el Home&Health, sintiéndose como Emma Stone en una comedia romántica en la que, tal vez, ha encontrado al padre de sus hijos. Y ahí es cuando empieza el problema, mientras que para una persona fue un one night stand, la otra piensa que es el inicio de una relación. A menos, claro, que ambos tengan claro que es una vaina socio-morbo-arrecho-afectiva y ya.

Los síntomas del encoñado varían: algunos caminan como huevos tibios después del episodio, pero atribuyen su “tumbao” a algo que no sea tan incriminador, como simple torpeza o alguna lesión deportiva, pero, en general, la cabeza del encoñado pareciera que hubiera sido formateada de todo pensamiento ilustre para su vida y se la hubiera reprogramado con un Linux Sex Software, que hace que todo lo que piensan, vean, escuchan, huelan y tocan, se convierta en un catalizador sexual, el cerebro se va de vacaciones y lo que ocupa el centro de control de todas las operaciones, son sus partes íntimas.

¿Es amor o “coñitis” aguda?

Estoy segura, de que la mayoría de las personas a las que les va mal en un parcial, o dejan de hacer algo importante en la oficina, o les cortan algún servicio público por haber olvidado pagar, es porque estaban encoñadas.

Ahora, cuando se sienta medianamente cuerdo, cuando haya recobrado el sentido común, analice por qué se quedó encoñado. ¿Acaso era una mera necesidad de afecto? ¿Será que fue un polvo premium de esos que generan adicción? De cualquier forma, si aún está encoñado lo mejor es iniciar el protocolo de “desencoñamiento”: para estos casos, la solución es cambiar las sábanas y echarlas al pasado, para conocer personas no sólo para encoñarse sexualmente, sino también a un nivel sentimental, para que la relación dure más que “una noche de copas una noche loca”. Si es algo que puede controlar, no haga nada, solo disfrute de esa “maquinita sexual” que tanto placer puede dar.

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