Cocina

No es broma, en realidad eres lo que comes

Comes tres comidas diarias, algo de fruta y una que otra galguería. Sin embargo, debes estar más consciente de lo que entra en tu sistema, pues tú eres lo que comes.

Por: Héctor Ramírez

Cuando comes tu comida preferida, sea dulce o salada, barata o cara, tus tres mil papilas gustativas le confirmarán una verdad innegable a tu cerebro; en definitiva, comer es uno de los mayores placeres de estar vivo. Sin embargo, los seres humanos somos bastante dados a llevar nuestros placeres a los límites menos esperados y más grotescos hasta convertir una de las cosas más naturales del hombre en su mayor condena. Para evitar eso, solo tienes que recordar siempre un par de palabras que te servirán para el resto de tu vida: Eres lo que comes.

No es broma, en realidad eres lo que comes

No es solo por decirlo, la ciencia demuestra que así es, o al menos así lo afirma la Doctora Judith Wurtman, científica investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts y autora del libro ¨Gestionando su mente y estado de ánimo con los alimentos¨. Según ella, si comes panes y otros alimentos ricos en carbohidratos de seguro serás más propenso a sonreír, mientras que si comes pescado y carne con alto contenido de proteínas podrías sacar la calificación máxima en un examen, según una investigación suya que sugiere que lo que comemos cambia la manera en que pensamos y nos sentimos.

Para ella, es posible manipular nuestro estado de ánimo y agudeza mental tan solo con lo que comemos y según el momento en que lo hagamos. Además, esos efectos se manifestarán con una rapidez increíble. Si una mujer que lo ha estudiado junto a su esposo – otro científico del MIT – durante los últimos 30 años, lo dice es porque algo sabe sobre lo que comes y cómo lo haces influye en ti.

No es broma, en realidad eres lo que comes

Por ejemplo, el consumo de carbohidratos no puede hacer mucho contra una depresión clínica grave, pero sí logrará batallar contra tus pequeñas tristezas cotidianas, pues el cuerpo usa carbohidratos para producir serotonina, el principal regulador de la emoción en el cerebro. Hasta Hipócrates, por allá en Grecia, siempre afirmó que aquello que comes es tu medicina. La vida moderna a veces es demasiado rápida como para permitirnos sentarnos a comer tranquilos, por eso existe la comida rápida. No tienes que volverte un santo en cuanto a comida respecta, pero si en serio aspiras a seguir disfrutando del placer que representa comer lo que quieras cuando estés viejo, siempre ten en cuenta estas cuatro palabras: Eres lo que comes.

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