Cocina

Cómo realmente eres lo que comes

“Eres lo que comes”, una realidad que afecta a tu aspecto físico y tu salud pero también a tus emociones e incluso a tu capacidad intelectual.

Por: Alberto González

A menudo nos acordamos de la alimentación solamente cuando queremos perder peso y no tenemos en cuenta que lo que comemos también afectan otros aspectos de nuestra persona, como nuestro humor o nuestra productividad en el trabajo.

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Sí, lo que comemos influye en lo que somos y en lo que hacemos. Muchos profesionales se están dando cuenta de esta realidad y están tomando medidas. La alimentación se tiene que adecuar a nuestra actividad porque tiene una influencia directa en ella. Los nutricionistas tienen cada vez más clientes que quieren saber qué es lo mejor para ellos: desde profesionales que pasan horas sentados, como por ejemplo los jugadores de poker, hasta deportistas de élite que quiere saber qué comer o no comer para ser los mejores, como el tenista Novak Djokovic cuyo cambio de dieta fue fundamental para convertirse en el número uno.

Cómo realmente eres lo que comes

La ingesta de calorías adecuada nos ayudará a tener la energía necesaria para afrontar el día a día, mientras que el consumo de determinados tipos de alimentos nos podrá ayudar a mejorar aspectos como la memoria o la concentración.

Ya vimos cómo bajar de peso con Omega 3, cómo una sustancia nos sirve para bajar peso de manera más rápida y efectiva. Pues bien, el Omega 3 tiene más funciones. Además de ser muy beneficiosos para mejorar la tensión arterial, los ácidos grasos omega-3, y la vitamina D entre otros, son elementos que ayudan a producir la serotonina, también llamada “hormona de la felicidad”.

Cómo realmente eres lo que comes

La falta de serotonina nos producirá nerviosismo y malestar; para evitarlo podemos asegurarnos de producirla gracias a determinados alimentos como el pescado azul, el queso, la soja, los cacahuetes o el chocolate, cuanto más puro mejor. Un consumo continuo de estos alimentos nos provocará bienestar, aunque tampoco debemos pasarnos porque un exceso de serotonina –demasiada efusividad- podría provocar agotamiento.

Hay otras hormonas de la felicidad que se pueden estimular con la ingesta de determinados alimentos. En los últimos años se ha puesto de moda la “comida de la felicidad”, una corriente en alza que reivindica el poder de lo que comemos.

La comida nos ofrece la cantidad de energía que necesitamos para rendir mejor en el trabajo, nos ayuda a perder peso, a ser más saludables y a ser más felices. Y también nos puede ayudar a ser más inteligentes.

Cómo realmente eres lo que comes

Por ejemplo: los cereales. Nuestro cerebro necesita mucha energía para poder operar y concentrarse. La glucosa es lo que nos da esa energía, por eso las bebidas “energizantes” llevan tanto azúcar. El problema de este tipo de refrescos es que las grandes dosis de glucosa de una sola vez resultan perjudiciales porque crean un pico de actividad de manera muy rápida pero desaparece al poco; sin embargo, los cereales liberan la glucosa lentamente y eso hace que nuestro nivel de energía se mantenga, manteniéndonos alerta durante más tiempo.

Las pipas de calabaza contienen mucho cinc, lo que nos sirve para mejorar la memoria; los frutos del bosque son ricos en vitamina C, que aumenta la agilidad mental; el brócoli es fuente de vitamina K, que ayuda a procesar mejor la información. Y así podríamos poner más ejemplos.

Tu cerebro es lo que comes, tu cuerpo es lo que comes, tu corazón es lo que comes. Ahora que ya sabes que realmente eres lo que comes, pregúntate: ¿estás comiendo lo mejor para ellos?

 

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