La sexualidad y la discapacidad

Somos conscientes de lo difícil que resulta en nuestra cultura y sociedad abordar el tema de la sexualidad humana en general, por la cantidad de perjuicios y tabúes. Resulta aún más difícil si se trata de la sexualidad de una persona con discapacidad.

Por: Héctor Ramírez

Abordar el tema de la sexualidad de una persona que sufre determinada discapacidad no es nada sencillo. Por ello, hablar de esto exige conocimientos globales e interdisciplinares, oponiendo a toda costa planteamientos y posturas excluyentes.

La sexualidad y la discapacidad

Para esto, es necesario contemplar diferentes dimensiones de la sexualidad humana, que se reparten en: biológica, conductual, cultural, pscioafectiva, psicosocial y el ideal de que la sexualidad humana para seres asexuados como nosotros es la base de una buena salud y calidad de vida para todos los miembros de nuestra sociedad, sin distinción de sexo y características especiales.

Las personas que tienen a alguna discapacidad son pertenecientes a un grupo de minorías a las que se les ha negado todas las posibilidades de resolver sus necesidades afectivas, sexuales y prácticas. No hace mucho tiempo, las personas con discapacidad vivían segregadas, en instituciones médicas o en sus propias casas, sin la posibilidad de interactuar con personas del otro sexo, que no fueran sus familiares.

Es solo hasta finales del siglo pasado, entre los años 80-90 comienzan a elaborarse programas de educación sexual dedicados a la formación y prevención de riesgos asociados con la actividad sexual de personas con discapacidad tanto física como mental. Sabes que muchas personas con discapacidad sufren abusos sexuales, acentúo el énfasis en la educación preventiva.

La sexualidad y la discapacidad

Debemos comprender que aquellas personas que sufren de discapacidad, también tienen deseos, instintos y vida sexual. Algunos enfermos mentales que demostraban o demuestran algún interés de carácter sexual inmediatamente son tratados como si fueran obsesos. En años anteriores, incluso se llegó a plantear la medida de esterilización sistemática de las personas que sufren alguna deficiencia.

Para pensar y comprender la vida sexual de una persona discapacitada es importante observar desde un enfoque profesional a la persona en cuestión. Esta observación se estructura en cuatro ejes que son: necesidades interpersonales, visión actual de la sexualidad humana, criterios de salud sexual y las clases de discapacidad.

La parte más importante es la que nos cuenta las necesidades interpersonales, pues toda persona a lo largo de su ciclo vital tiene diferentes necesidades, desde las cuales cada vida se estructura.

Author: Héctor Ramírez
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