Opinión

Estamos cansadas de tener miedo

Feminicidio

Estamos cansadas de tener miedo

Por: Angie Robles

En una sociedad en la que es una mujer la que te infunde el miedo, el respeto y la sumisión que debes tener ante el hombre o ante la sociedad misma, es posible que nunca acabe esta porquería que hasta hace muy poco se tipificó como feminicidio.

Vengo de una familia machista; supremamente machista. Nacidos en diferentes rincones de la costa atlántica colombiana y como es de saberse, en nuestro país en un porcentaje muy alto se practica este orden familiar, económico y religioso, donde la mujer es un ser sumiso e incapaz de tomar grandes decisiones, pero también es conocido que en esta zona del país es imperante la dominación del hombre “macho”. Entonces remembro una frase de cajón que siempre me dijeron en el colegio, “los valores empiezan desde casa” y en este preciso momento le doy toda la razón a esa persona que alguna vez me lo dijo porque es ahí donde radica este puto mal de la violencia contra la mujer. Desde casa, desde los medios de comunicación, a través de la cultura, la religión y las leyes que nos someten por medio  de mensajes sutiles. Pero eso realmente es lo menos grave, pareciera que ahora se puso de moda, maltratar, violar, empalar, y matar a las mujeres.

Tengo tres hermanos (hombres) y recuerdo tanto un momento en el que mi abuela, teniendo yo unos ocho o nueve años, me exigió que lavara la ropa de uno de mis hermanos para que el niño descansara y porque esos oficios no eran del hombre, pensé que lo que ella quería era que yo comprendiera los roles del hombre y la mujer en la sociedad según su concepción y la de muchos en ese entonces y en ese lugar. Esa situación me hizo pensar que algo allí estaba muy mal. Puedo decir que afortunadamente a pesar de que vengo de una familia de costumbres machistas, en la que la voz y el bienestar del hombre en muchas ocasiones está por encima de todo, NUNCA he presenciado un caso de violencia física o verbal que pudiese causar algún tipo de trauma; sin embargo son mil y una las cosas con las que no estoy de acuerdo y de las cuales reprocho.

¿Por qué les cuento todo esto?

En una sociedad en la que es una mujer la que te infunde el miedo, el respeto y la sumisión que debes tener ante el hombre o ante la sociedad misma, es posible que nunca acabe esta porquería que hasta hace muy poco se tipificó como feminicidio, e incluso la misma violencia de género. Pero, ¿ha servido de algo? ¿ustedes creen que ha sido así? no y no va a funcionar nunca, porque nadie se lo toma en serio, porque no cuestionamos nuestro comportamiento social y en muchas ocasiones lo vemos como una realidad lejana, olvidando que mañana puedo ser yo, puede ser tú o tu hija; el miedo nos gana, las autoridades no actúan, los hombres nos toman por débiles y la religión los justifica en nombre de Dios y así poco a poco la vida de una mujer termina valiendo tres tiras de basura.

No es justo que en un mundo donde se está hablando del “empoderamiento de la mujer” sigan pasando estas cosas, ya estamos cansadas de tener miedo, por eso en Simpecado levantamos la voz y decimos BASTA, y si no ¿qué hacemos? ¿conformarnos? ¿hasta cuándo va a pasar que nos levantemos y tengamos que ver la noticia de que perdimos una o mil más?

La Defensoría del Pueblo declara que en Colombia se reportan 6.219 amenazas contra mujeres al año y que el 50% proviene de sus compañeros sentimentales. ¡Por la vida!  Hay que hacer algo ya o seguiremos perdiendo a más Yulianas, Rosa Elviras, Natalias, Paolas, Claudias y tantas otras mujeres que han sufrido, luchado o muerto, y que el único delito que cometieron fue nacer mujeres porque no existe una razón válida en la vida para que esta vaina siga pasando. No podemos seguir siendo noticia de estos casos y luego ser un ejemplo que queda solo  para el recuerdo.

Ni una más.

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